Emilio Pucci

La marca de Emilio Pucci es una de las firmas italianas más atntiguas del prêt-á-porter femenino. Esta firma refleja la isla de Capri, sus colores, su vida, su luz. En uno de llos libros publicados por Mariuccia Casadi sobre esta firma de ropa “El estilo Pucci se oponía completamente a los principios de la costura francesa de la época”, “eran libertad y atrevimiento”. Hoy en día todavía Pucci es el símbolo de la dolce vita. Sus motivos gráicos, ópticos o psicodélicos seguirán siendo incomprarables y modernos para siempre. Su historia comenzó en el Palacio Pucci, situado en Florencia, entre cuadros de botticelli, Rafael y Leonardo da Vinci. Emilio Pucci nació en Nápoles, su familia provenía de la aristocracia rusa (su tatarabuela era sobrina de la emperatriz Catalina).

Su padre se radicaría en Florencia, entre las familias más importantes de la sociedad italiana. A pesar de su linaje, el joven Marqués de Barsento pudo haberse inclinado por el ocio pero eligió tener otra vida, incluso varias. En 1935 viajó a Estados Unidos para estudiar sociología. A su regreso, tres años después, se enlistó en la aviación italiana y entró a formar parte del equipo nacional de esquí. No va a ser bajo el cielo de Capri sino en las pistas de descenso de Zermatt, en Suiza, que comenzará por casualidad su carrera como diseñador. Atractivo y elegante en todo momento, al marqués siempre le había gustado diseñar sus prendas de vestir.

Durante el invierno de 1947, ofrece a una amiga, la fotógrafa Toni Frissell, quien trabajaba regularmente para la revista de modas Harper’s Bazaar, un conjunto de esquí de su creación, que consistía en un pantalón ajustado hasta el tobillo por una banda de cuero y un suéter impermeable con capucha que tenía un bolsillo ventral. Frissell respondió con gran entusiasmo al ver aquellos diseños que con seguridad no encontraría en ninguna tienda. Días después, las imágenes de este modelo estarían sobre el escritorio de Diana Vreeland, directora de la publicación estadounidense, muy interesada en reseñar la moda proveniente del otro lado del Atlántico.
El artículo no tardó en aparecer bajo el título “Diseños de un italiano esquiador”.La respuesta fue inmediata y los responsables de compras de la tienda por departamentos Lord & Taylor, de la 5ta. Avenida de Nueva York, encargaron de inmediato el diseño de una pequeña colección mixta, que incluyera el estilo de invierno y el deportivo, para ese momento el Marqués era todavía oficial del ejército. En 1949, durante un largo permiso que transcurre en Capri, reduce su creación a prendas de vestir fáciles de poner, entre las que destacan blusas cortas y pañuelos. Los tonos de la Costa Azul, el rosa de las buganvillas y el amarillo de las mimosas chocan en su cabeza, comienza a imaginar motivos teñidos de colores extremadamente vivos.
“Colores naturales, precisa Laudomia Pucci, heredera de la firma. Él los había visto mezclarse en el paisaje de Capri, su lugar preferido de descanso, e incluso en Florencia, donde años más tarde, establecería su taller. Donde mi padre estuviera, cerraba los ojos para imaginar las asociaciones de colores”. En 1950, el oficial renuncia a su carrera militar y abre una tienda, La Canzone del Mare, en la Marina Picolla. Su pequeña boutique se convirtió en la guarida de la alta sociedad de vacaciones en Capri, situación que no compartía ni su familia ni los de su rango, pues consideran inconveniente trabajar.
Sin embargo, el marqués se burla de ellos, pues para ese momento ya era considerado “El Príncipe del Estampado”. Cuando los aristócratas se acercában a ver la tienda de ese “excéntrico” que había caído tan bajo, entonces era el momento en que éste los tomaba como escoba y limpiaba el suelo con ellos, al quedar cautivados con sus diseños.
“Mi padre se consideraba a sí mismo tanto diseñador como artesano. Creaba sus propios motivos y buscaba nuevos materiales, pero sobre todo, estaba atento al corte de los trajes, pues soñaba siempre con embellecer y modernizar el cuerpo de la mujer”. Las pruebas de los nuevos diseños se realizaban regularmente sobre cuatro modelos de medidas diferentes. Era la creación en movimiento, ya que iba corrigiendo el patrón hasta que el diseño quedara perfecto en el cuerpo de sus cuatro modelos. Gracias a sus criterios de corte, su moda sería adquirida por un gran número de féminas. Las creaciones eran también funcionales, y aunque siempre la marca se asocia a la seda, también uso muchos tejidos de algodón, así como la tela de toalla para confeccionar conjuntos playeros que, todavía en la actualidad, se utilizan por su frescura bajo el sol.



